Mis hijos/as y el consumo de pornografía

Con el pasar del tiempo, se puede evidenciar un aumento en el uso del internet y los dispositivos electrónicos. Es cierto que a través de la web podemos encontrar un sin número de herramientas, recursos educativos y de entretenimiento, pero… ¿Qué pasa cuándo nuestros hijos/as acceden a una página web que no está hecha para personas de su edad? Tal y como sucede con las páginas pornográficas. Se estima que 1 de cada 3 usuarios de internet son menores de edad, y que la edad de inicio de contacto con contenido sexual a través de la web ronda los 10 u 11 años.

Hay que destacar que en la mayoría de los casos, los niños/as tienen acceso a contenido sexual antes de que en la escuela o sus hogares se les ofrezca educación sexual. Esto crea ideas equivocadas e irreales sobre el sexo, los roles de género y puede incluso afectar la autoestima. A través de la pornografía creen que el sexo tiende a ser violento, con escasa o nula intimidad, que los cuerpos deben de ser musculosos y esbeltos (en el caso de los chicos) o delgados y con curvas (en el caso de las chicas), que en las relaciones sexuales es el hombre el único que debe de recibir placer ya que es quien mayor control e iniciativa puede tener, dejando a la mujer en una postura sumisa y complaciente, en la que suele ser valorada solamente por su físico.

La pornografía tiende a ser un modelo irreal que pretende indicarnos que hacer y cómo vernos, nos hace insensibles a los riesgos de grabarnos y tirarnos fotos desnudos/as, o incluso grabar a otros sin tomar en cuenta la importancia de la confidencialidad, el consentimiento y la intimidad. La pornografía normaliza el comportamiento violento hacia la mujer, creando ideas confusas sobre que comportamientos deben de ser consentidos y que comportamientos no porque son “normales y partes del sexo”. Los chicos también se ven afectados, ya que la pronografía se basa en estereotipos y roles asociados directamente con la sexualidad masculina, en la cual se espera que el hombre tiene que ser dominante, rudo y con un deseo incontrolable.

A parte de todas estas consecuencias debemos recordar que el consumo de pornografía a temprana edad se relaciona con el riesgo a tener sexo a edades tempranas, conductas sexuales de alto riesgo, violencia sexual, entre otros… La pornografía en su mayoría es sin duda irreal y no nos sirve de guía para el sexo o la sexualidad.

Blas Valenzuela

Psicólogo Infantojuvenil

Grupo Profesional Psicológicamente

blasvalenzuelac@gmail.com

 

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